Aún te cuelas en mis sueños, furtiva, envuelta en tu cabello rizado y tu piel blanca…como si no supieras lo que me desazonas, que me tiembla el pulso, que todavía tengo tu cuerpo impregnado en mis sentidos…
Era su barrio y a fuerza de pasear por él abrazado a su recuerdo lo hice mío. Ahora he dejado de vestir los árboles con el rumor de su risa. Han desaparecido las horas perdidas llenas de su nombre, y su aroma tercamente enredado alrededor de mi cuello.
“Hoy me he encontrado con tu recuerdo entre las galletas de desayuno.”
“Anoche me sumergi en un baño de sales, pero olvide que los cuerpos muertos flotan en el agua.”
“Y alli me quedé yo, con un pie en el estribo del tren viendo como te marchabas vestida de rosa y gris, la cabellera ondulando y ese gesto de despedida triste en los ojos”