Como una terminal de autobuses (II)

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escrito por 47ronin
1 de Junio de 2007
lo ha puesto en: Como pollo sin cabeza.

Papá y mamá, en cambio, creen que me voy con mis amigos. Hablo siempre de ellos en general, no cito nombres; no son del colegio, ni mucho menos del instituto; son de la universidad. Estaban preocupados, entonces, papá y mamá, cuando iba a segundo de carrera, y me inventé que por fin había hecho amigos de verdad, ¡qué suerte! Papá me dijo, ves, ya lo sabía yo, si era cuestión de tiempo, y de dar con la gente adecuada, gente con la que conectaras. Y mamá sonreía y me hizo de cenar uno de mis platos favoritos. Se pusieron tan contentos que me sentí fatal. Al irme a la cama recuerdo que me había arrepentido ya de haberles mentido, pero un montón además, a pesar de que ellos se hubieran quedados más aliviados y, en cierto modo, yo también. Es increíble; dices tres o cuatro palabras para intentar que alguien se tranquilice y de pronto te sientes muchísimo más solo que antes de haberlas dicho; pero la culpa era mía, claro. Los viernes y los sábados salía y salgo con ellos, con mi divertidísimo grupo de amigos, eso les decía y les digo. Pero nunca he hablabo de nadie en particular, y misteriosamente nunca me ha llamado nadie ni al teléfono de casa ni al móvil. Con el tiempo, creo que les ha terminado por resultar más que evidente que esos amigos no existen; pero yo finjo y ellos fingen. Ellos supongo que por lástima. A papá, que siempre habla de la importancia de ser un hombre de palabra, y de una pieza, y un hombre valiente y capaz, y de vencer los obstáculos… y que se emociona siempre al final de “Los siete magníficos”, hasta se le salta alguna lagrimilla y todo, “¿Cómo me llamo?, decidlo. ¡Bernardo, Bernardo!”, o “Los del pueblo son los únicos que han ganado, nosotros no hemos ganado nada.”… A él le tiene que dar mucha pena; quizás le provoco vergüenza ajena; puede ser, no me extrañaría. En cuanto a mamá…; me cuesta muchísimo imaginar lo que puede pensar o sentir ella. Es tan comprensiva y tan dura y mal pensada al mismo tiempo. En cualquier caso, aunque no pregunten, saben que les oculto algo, y que no es precisamente el hecho de que en veinticinco años no he sido capaz de hacer un solo amigo. Y… supongo que yo, por mi parte, continuo fingiendo para no tener que confesarles la verdad, porque esa verdad…, bueno,… no sé cómo se la tomarían; ni siquiera sé cómo me la tomo yo.

Comentarios

  1. Gravatar

    ¡Me ha gustado mucho! ¡¡Tienes estilo!! :)

    Erzsebet Bathory

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